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Jueves 20/06/2024  

Curioso Empedernido

Sin miedo a equivocarnos

Dar la cara, ennoblece a cualquier ser humano, es el mejor de los tests para descubrir los amigos y el mayor afrodisiaco político

Publicado: 16/05/2024 ·
12:05
· Actualizado: 16/05/2024 · 12:05
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Autor

Juan Antonio Palacios

Juan Antonio Palacios es observador de la conducta humana, analista de la realidad y creador de personajes literarios

Curioso Empedernido

Curioso empedernido. Curioso de las tres pes, por psicología, la política y el periodismo, y alérgico a las fronteras y murallas

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Decidir no es tarea fácil, cada minuto nos enfrenta a tener que elegir uno u otro camino, entre dos opciones, personas o cosas, y hemos de hacerlo sin miedo a equivocarnos, ni temor a que nadie defina como hemos de comportarnos o dirija nuestros pasos futuros.

No hemos de autocensurarnos y expresar con respeto lo que de verdad pensamos, aceptando que el tiempo puede ser un enemigo real y que resistirse a hacer lo que nos conviene hacer, es una resistencia inútil. En una época dominada por el lenguaje digital y los algoritmos, no debemos perder la oportunidad de sorprendernos con las cosas simples y sencillas.

A veces cuanto más queremos complicar la realidad, cuanto más compleja queremos hacerla o más deseamos impactar en la gente, más mediocres nos volvemos. En todas nuestras vidas hay un misterio que hemos de saber desvelar para sorprender, y no dejarnos encerrar en la prisión  del mismo orden de siempre.
Dejarnos llevar por la palabrería sin contenido, y olvidarnos de los problemas concretos, nos sitúa en el mejor de los casos ante un catálogo de buenos propósitos, en el que la mayoría no se cumplen y otros quedan en buenas intenciones, por ello no podemos quedarnos quietos y paralizados, por miedo a equivocarnos, 

Entre el más allá y el más acá, siempre hay gente que no quiere saber nada de intentar encontrar la verdad y por tanto buscar la solución y prefieren lo más cómodo y menos comprometido, mirar para otro lado, e intentar justificar explicaciones a lo que no se tiene, y mantener amistades peligrosas a admitir a quienes desde su integridad y honradez ”te cantan las cuarenta”.

Debemos ser lo suficientemente valientes e incómodos para sacar a pasear nuestras ideas, y no admitir siempre lo que dice quien ostenta el poder porque es políticamente correcto: No podemos volvernos miopes ante operaciones horchatas, guateques o esas evidencias del dinero exprés que no sabemos, ni de donde viene ni hacia donde va. Hemos de alzar nuestra voz y denunciar cualquier tipo de indecencia política, sin miedos ni reparos.

Muchas cosas, incluso nos pueden parecer legales, pero no quiere decir que sean justas, aunque nos las quieran vender con una gran explosión de propaganda. Hemos de poder mirar de frente a las personas, y encarar las situaciones  sin lavarnos las manos como Pilatos,

Lo peor en la vida, como en la política, es cuando los lazos de confianza y afinidad entre las personas queda destruida, entre el líder y su partido, sus colaboradores o la sociedad en su conjunto. Esa desconfianza nos coloca en una situación difícil, y acaba convirtiéndose en una paranoia de nuestros propios miedos, pesadillas o nuestra propia mente.

Las mayor previsión es el esfuerzo, porque como diría Napoleón “la victoria es siempre del más perseverante“ y es desde una posición ética, preferible el coro de los que desafinan y se equivocan ; pero toman decisiones sin miedo a equivocarse , y a base de ensayar terminan logrando una buena interpretación; que integrarse en el orfeón de los mentirosos.

Otro de los pecados que practicamos con frecuencia , para no afrontar las cosas sin dudas y dobleces, para no tener que movernos entre afirmaciones y desmentidos, o situarnos en el alambre del despiste o la trampa, es no estar pendientes ni actuar en base a las filias y las fobias o “al miedo del que dirán”

Dar la cara, ennoblece a cualquier ser humano, es el mejor de los tests para descubrir los amigos y el mayor afrodisiaco político, porque no esperas alabanzas, prebendas y medallas, sino la satisfacción de estar de acuerdo contigo mismo.

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